¿PRODUCTOS QUÍMICOS O CALORÍAS?
¿PRODUCTOS QUÍMICOS O CALORÍAS?
Cómo los alimentos ultraprocesados conducen a la obesidad.
La palabra ultraprocesado hace mucho ruido cuando hablamos de "alimentos ultra procesados". Evoca imágenes de enormes fábricas, máquinas con contenedores y tubos, mezclando y picando y amalgamando. Evoca la idea de productos químicos, aditivos, conservantes, colores, sabores.
Y, sin duda, los alimentos ultraprocesados son perjudiciales para nosotros o, al menos eso creemos, que las personas que consumen más alimentos ultraprocesados tienen menos calidad de salud. Parece correcto, tiene sentido, Porque los alimentos ultraprocesados no son naturales, ¿verdad?[1]
Cuando Robert F. Kennedy Jr. testificó ante el Congreso de Estados Unidos, se refirió a las repercusiones de los alimentos ultraprocesados en la salud, pero enterró el tema para centrarse en los productos químicos y los aditivos, en los colores y sabores.
Señaló que nuestros alimentos tienen más ingredientes que los productos similares en Europa y que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos tiene una lista más larga de aditivos aprobados que las agencias similares de otros países. La implicación es que tal vez los productos estarían bien si pudiéramos deshacernos del colorante rojo número 40 o algo así.
Este no es el problema de los alimentos ultraprocesados. O, debería decir, es un problema extremadamente menor. La principal razón por la que los alimentos ultraprocesados provocan resultados perjudiciales para la salud es porque somos incapaces de no comerlos.
Estos alimentos han sido diseñados por científicos muy inteligentes para que sean fáciles de comer, deliciosos y estables. Tenemos que preocuparnos menos por el efecto que el colorante rojo número 40 tiene sobre las ratas en una jaula y más por el efecto que tiene sobre el atractivo visual del producto alimenticio y cómo eso anula nuestra capacidad habitual de contenernos.
Los aditivos de los que debemos preocuparnos son los que hacen que el producto sepa tan bien que no podemos dejar de comerlo: azúcar, sal, grasa. Es así de sencillo.
CONCLUSIONES:
Quizá piensen que, como adultos bien informados, podemos aprender a contenernos. O tal vez piensen que nuestros hábitos llevan demasiado tiempo arraigados y que nunca seremos capaces de decir que no a una bolsa de Doritos. En cualquier caso, si hay un grupo de personas a las que tenemos que proteger de los alimentos.esados, son nuestros hijos.
Dr. Alfredo Calzadilla A.
Pediatra-Puericultor.
Clínica Puerto Ordaz
consultas previa cita:04249149419
dr.acalzadilla17@gmail.com
http://consultaprenatalpedriatica.blogspot.com
Emergencias: a disponibilidad

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